Tuberculosis bovina


La tuberculosis bovina es una enfermedad que lleva de cabeza a los ganaderos de nuestro país. Los últimos datos revelan que es la comunidad autónoma de Castilla La Mancha la que mayor índice de esta enfermedad tiene. Esto provoca graves pérdidas a los ganaderos, sobre todo de esta Comunidad Autónoma, la cual multiplica hasta por cuatro la media nacional. Esto se corrobora según los datos que el MAPA ha publicado recientemente. En ellos también se observa que desde el año 2011 va en aumento la incidencia de esta enfermedad en la mayoría del país.

Desde la sectorial ganadera Unión de Uniones de Castilla La Mancha no se explican estos datos. Existen explotaciones con la calificación sanitaria más alta desde hace más de 10 años, otros incluso hasta 20 años, y de pronto dan positivo en los dos últimos años. Los análisis que se realizan a posteriori en el laboratorio no confirman este positivo que se ve en el campo con la prueba de la tuberculina. El resultado de esos análisis llegan al menos 45 días después de haber sacrificado las vacas y de haber perdido la clasificación sanitaria. Por su puesto, todo esto provoca una gran pérdida económica al ganadero.

Así, esta sectorial pretende alcanzar acuerdos que permitan no sacrificar las vacas hasta que se confirme en el laboratorio el positivo de la enfermedad. Al igual que además pretende que no se pierda la calificación sanitaria en las explotaciones de leche. También quieren que pueda reponerse el ganado antes de los tres meses que debe transcurrir para volver a realizar los análisis y además den negativo.

Jabalíes

Mencionar que la sectorial Unión de Uniones ha conseguido que la Administración reconozca que jabalíes y cérvidos son responsables de la expansión de la enfermedad. Así, tiene la intención de solicitar ayudas para controlar a estos animales y que se reduzca la incidencia de la tuberculosis bovina.

Dicen desde la sectorial que «llevamos 30 años matando vacas y arruinando ganaderos y no se termina con la enfermedad». Esto les hace pensar que la Administración debe cambiar los protocolos y buscar alternativas a la forma de actuar.

Veremos si es posible erradicar la enfermedad o, al menos, aminorar los daños ocasionados.

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